Editorial: “mailtrevista” con Andrés Schuschny

Andres Schuschny es Físico y Doctor en Economía y explorador y navegante como muchos otros que sigo descubriendo por estos días. Mantiene su blog “Humanismo y conectividad”, potenciándose con la web para reflexionar, pensar, ver y hacer ver lo que cree, debe verse.

Se notan sus caminos, sus idas y venidas, las experiencias en el transcurso de su historia digital porque hay una cascada interesante en cantidad y calidad de links a los que se puede acceder desde su sitio.

Internet aparece en un momento de síntesis en el que las teorías como la de la relatividad, la física cuántica con el principio de incertidumbre de Heisenberg, y el de complementariedad de Bohr (y sus múltiples interpretaciones), la teoría del caos, la cibernética de segundo orden, los teoremas de Gödel, la teoría de las catástrofes, la termodinámica de las estructuras disipativas, la teoría de la información, los enfoques sistémicos, los sistemas complejos adaptativos, la criticalidad auto-organizada, las redes neuronales en fin, las ciencias de la complejidad alcanzan su máxima expresión en el propio fenómeno de la Red”

Son sus palabras textuales, fruto de su respuesta rápida al mail atolondrado que le envíe, hora antes, de que lo respondiera. Estamos cerca y obligadamente, podemos acercarnos más y a muchos más.

Deja en evidencia la explícita formación académica, como si la física, “una ciencia natural que estudia las propiedades del espacio, el tiempo, la materia, la energía y sus interacciones”, se trasladase al mismísimo prodigio de la web. Abre puertas a un debate donde convergen ciencias y analogías, porque en la Red también estudiamos, observamos y vivenciamos, espacios, tiempos, materia, energía y por sobre todo, interacciones.

El espacio virtual desnuda y globaliza voces de múltiples actores, y se muestra como habilitador democrático de individualidades ansiosas de hacer circular reflexiones de toda índole. El espacio, legitimaría o sustentaría, lo que pensamos. Aunque, Para nuestro estado normal de conciencia, vemos el mundo a través de lo que pensamos. Sin embargo, la realidad es como  una ilusión óptica”. Esto pone en jaque no sólo a la materia y energía.

El autor de “La Red y el futuro de las organizaciones. Más conectados…¿Más integrados?” husmea en una serie de conjeturas metafísicas: vale preguntarse ¿Quien piensa? ¿Podés elegir no pensar? si yo no puedo elegir no pensar entonces yo no soy quien piensa, algo me piensa, o a través mío se piensa. Cuanto mucho y desde la “arquitectura como política de la red”; podríamos perfilar, que la “red piensa por nosotros” o nos induce determinados pensamientos, pautas de acciones, de seguimiento y actividad. ¿Nos invade o dejamos invadirnos? ¿Nos somete o nos dejamos someter? ¿Construimos o aceptamos? ¿Seguimos pensando o ya nos pensaron?

Si desglosamos las interacciones, las nuevas, las viejas, las que se potencian con, las que critican a, las que se abusan de, las que se quejan gracias a, vemos que no somos los mismos de siempre, y los que vienen/venimos, exigen/exigirán otros paradigmas y otro nivel y dinámica de discusiones. Las interacciones se concretan con otras personas, con programas, con herramientas, con conceptos. Se concretan por medio de Internet.

Ante tanto, el tiempo. “La posmodernidad nos planteo el fin de los meta relatos, el fin de las verdades, el relativismo total, (…) una suerte de disolución por atomización, (…) trata de la pérdida de sentidos, de la deconstrucción de la experiencia”

Su visión intenta deslumbrar la difusión de las ideas construidas colectivamente, y la hegemonía de las poducciones por y desde un individuo archiindividualista, -“en realidad dividuo”- con un ego a la enésima potencia beneficiado por la comodidad de dicha relatividad.

El ego posmoderno subvierte toda jerarquía, no está mal, pero a su vez, destruye todo valor y extermina la cualidad y el significado. La posmodernidad pasó de la intuición de que toda perspectiva debía ser tenida en cuenta, a la creencia de que ninguna creencia es mejor que otra y dió lugar a visiones superficiales, escépticas, desaprensivas, incrédulas, recelosas y hasta desgarradas de la realidad.

No arrastrado por el pesimismo ortodoxo, agrega “Internet viene a unir lo que el movimiento posmoderno fragmentó.” Como si el cuerpo, hubiese generado anticuerpos.

No Internet per se, sino la implementación activa e interactiva que individuos fragmentados hicieron de sus propiedad, demuestra que la salvación están en creer y defender fibra óptica.

Internet se le presenta como algo sagrado, para ser algo mas que pequeños egos, el todo siendo mas que la suma de las partes, mentes abiertas e interesadas en el intercambio. Internet por otro lado, como la posibilidad de ser quienes queremos ser, como la receta de la constuccion obligada. Hoy, mas que nunca, somos quienes queremos ser. Internet es una fiesta, es el carnaval -habrá mucho para analizar- de las Humanidad. Y para el profesional, “ nos permite (…) jugar con nuestra personalidad, abrirnos al otro, seducir, enamorar, sentir con el otro, aprender, informarnos, opinar, explorar, unirnos, compartir, soñar, asumir distintos roles”.

Para quien piensa firmemente en que el individuo posmoderno intenta esclarecer una representación de la verdad, “a partir de la experiencia subjetiva que proveniente del propio ego”, es Internet, una garantía de socialización, pauta de integración. E integridad.

Ver tambien: http://humanismoyconectividad.wordpress.com/2009/03/03/interlink-headline-news/

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